MARASAL: Historia, Resistencia y Orgullo de la Sal de Maras

En el corazón del Valle Sagrado de los Incas, en la región de Maras, existe un tesoro natural que ha sobrevivido siglos de historia, cambios políticos y luchas sociales: la sal andina. Hoy, cuando hablamos de MARASAL, no solo hablamos de un producto, sino de identidad, resistencia y desarrollo local.

La palabra clave que posiciona esta historia es clara: MARASAL, símbolo de calidad, tradición y organización comunitaria.


Un origen ancestral que trasciende generaciones

La producción de sal en Maras no comenzó en el siglo XX. Sus orígenes se remontan a tiempos preincaicos, cuando las comunidades andinas ya aprovechaban las aguas salinas que emergen naturalmente de la montaña. A través de un sistema de pozas escalonadas, la evaporación solar permite obtener una sal mineral única, rica en tradición y pureza.

Este método artesanal ha sido transmitido de generación en generación, convirtiendo la actividad en una herencia cultural viva. Cada poza representa el trabajo de una familia, cada cristal cuenta una historia.


El periodo estatal y los años de tensión

En 1969, durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado, se promulgó el Decreto Ley 173878, mediante el cual el Estado asumió la extracción, refinamiento y comercialización de la sal a nivel nacional a través de la empresa pública EMSAL.

La administración estatal tomó control de las salineras de Maras. Sin embargo, para los extractores locales, esta etapa significó dificultades: precios impuestos muy por debajo del mercado, limitaciones en la producción diaria y una centralización de utilidades que no beneficiaba directamente al distrito.

Este contexto marcó un antes y un después en la historia de MARASAL, pues fue el punto de partida para la organización colectiva del pueblo.


Organización, lucha y recuperación

En 1973 nace la asociación de extractores de Maras y Pichingoto, buscando mejorar condiciones y defender sus derechos. Años después, en 1980, se crea el FUDIM (Frente Único de Defensa de los Intereses de Maras), impulsando una histórica marcha hacia la ciudad del Cusco.

El 4 de noviembre de 1981, la movilización fue decisiva. En cuestión de días, la administración de las salineras pasó a manos del municipio distrital, consolidándose oficialmente en 1982. Este logro representó una victoria colectiva y un acto de afirmación local.

Posteriormente, frente a campañas que cuestionaban la aptitud del producto, las gestiones realizadas permitieron que en 1985 la autoridad sanitaria regional autorizara su comercialización al cumplir los requisitos establecidos. Ese mismo año, MARASAL quedó reconocida como marca industrial.


De administración municipal a sociedad anónima

En 1995, considerando la necesidad de mayor eficiencia y rentabilidad, la municipalidad decidió transferir la administración directamente a los extractores.

Tras un proceso de empadronamiento entre mayo de 1996, finalmente el 18 de enero de 1999 se constituyó formalmente Sal de Maras y Pichingoto Sociedad Anónima (MARASAL S.A.), inscrita en Registros Públicos de Cusco.

Este momento consolidó a MARASAL como una empresa organizada por los propios productores, fortaleciendo el modelo comunitario y garantizando que los beneficios regresen a quienes trabajan cada poza.


MARASAL hoy: calidad, identidad y proyección

Actualmente, MARASAL representa:

  • Tradición ancestral andina
  • Organización social y empresarial
  • Calidad reconocida
  • Desarrollo local sostenible

La sal de Maras no es solo un condimento. Es un producto natural obtenido mediante evaporación solar, sin procesos industriales agresivos, y con un profundo arraigo cultural.

Además, las salineras se han convertido en uno de los atractivos más visitados del Valle Sagrado, complementando la experiencia turística de quienes recorren la región del Cusco.


¿Por qué posicionar MARASAL?

Porque MARASAL no es solo una marca; es el resultado de décadas de esfuerzo comunitario. Es el símbolo de un pueblo que defendió su recurso natural, recuperó su administración y construyó una estructura empresarial propia.

Hablar de MARASAL es hablar de historia, organización y orgullo andino.

Y cuando eliges MARASAL, eliges mucho más que sal: eliges tradición, identidad y el legado vivo de Maras.

Desde la pandemia, InfoCusco asumió el compromiso de que la auténtica sal de Maras no deje de llegar a los hogares peruanos, incluso en los momentos más difíciles.

Mientras muchas cadenas de distribución se detenían, la sal de Maras continuó viajando desde el Valle Sagrado hacia distintas regiones del país gracias a una logística responsable y constante.

InfoCusco fortaleció su red para que la verdadera sal de Maras llegue directamente desde los productores hasta la mesa de tu hogar, manteniendo su calidad y origen.

Hoy, cada envío de sal de Maras representa historia, tradición y el esfuerzo de familias que siguen trabajando en las salineras.

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